Cable enroscado/ Fuente: Shutterstock

Cableado, tres tipos de cables se imponen en el mercado

Cable enroscado/ Fuente: Shutterstock

Fue en 1895 cuando Nicolas Tesla apostó a la corriente alterna y montó la central hidroeléctrica de las cataratas del Niágara, llevando corriente hasta la ciudad de Búfalo, ubicada a 40 km. Esa fue la primera vez que se entregaba electricidad a larga distancia, desde esa fecha el cableado se constituyó en las ‘venas’ de las sociedades modernas.

En el caso particular de Ecuador tres tipos de cables son los más demandados, cobre, aluminio y mixtos, producidos en diversas empresas bajo estándares de calidad establecidos por organismos estatales, como, por ejemplo, el INEN.

Una práctica que empieza a generalizarse es optar por el cable de aluminio. En teoría su rendimiento es menor al del cobre, pues solo alcanza el 61 % de conductividad comparándolo con este último. No obstante, la fortaleza del alambre de aluminio está en su peso, pues es 70 % más liviano. Dentro del tradicional cable de cobre, los de mayor acogida, entre los constructores, son los conductores THHN, con muy buenas prestaciones en lugares secos, con temperaturas operativas de hasta 90º C. Los expertos coinciden en que son ideales para iluminar estructuras industriales, residenciales y comerciales. Sus prestaciones no se modifican en ambientes contaminados con aceite, grasa, gasolina y otros carburantes o sustancias químicas.

Para reducir los robos de cables (más apetecidos son los de cobre), se ha creado el de tipo antihurto. Es propicio para lugares secos y húmedos, sea en exteriores o enterrados, alcanzando una tensión de aplicaciones de 600 V. En otras latitudes recurrieron a la tecnología. En el armario eléctrico, que controla el alumbrado de una zona, se instala un dispositivo, que emite una alarma ante un posible asalto. El sistema protege el cableado las 24 horas y funciona a través de smartphone, tablet o computador.

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