Brutalismo en el Ecuador

 

Los amplios ventanales del estudio de Milton Barragán, ubicado en el edificio Barranco, construido por él, ofrecen dos planos inconfundibles. El primero, elementos de hormigón visto que combinan con paredes blancas de mampostería y, el segundo, el tradicional barrio de Guápulo.

 

Por los lados se observan varias edificaciones del sector. Resalta el ‘Atrium’ (del mismo autor), también de hormigón visto, construido en forma de terrazas –como lo hacían nuestros antecesores precolombinos–, cuya estructura da continuidad a la pendiente de la quebrada, fusionándose con ella. Barragán es uno de los arquitectos más destacados de Ecuador y Latinoamérica. Sus obras se pueden apreciar por toda la ciudad. Quizás, usted las ha contemplado sin saber que son parte de la mejor arquitectura brutalista del país y del continente del siglo XX.

 

– ¿Por qué asociar el término brutal con una corriente arquitectónica?
– El término brutalismo conlleva a una interpretación errónea. La traducción auténtica se refiere al uso de los materiales en bruto, sin adornos. Se presenta el hormigón como sale de su molde. Se trata expresar la pureza y autenticidad de lo arquitectónico al máximo. Los materiales, la forma constructiva y la estructura se exhiben directamente para la interpretación correcta de quien observa. El brutalismo es una derivación de la arquitectura moderna del siglo XX, cuyas principales influencias provienen de la escuela alemana del Bauhaus y del arquitecto suizo-francés Le Corbusier.

 

El referente más notable del Brutalismo es la Unidad de Habitación, en Marsella, un conjunto monumental construido en 1954 por Le Corbusier -admirado por Milton Barragán-, quien constituye el mayor exponente de esta tendencia arquitectónica que busca el “uso de materiales en forma pura y visible, evitando la utilización de empastes, yeso, forramientos, pinturas o decoraciones y recubrimientos” que distorsionan la imagen del edificio.

Brutalismo viene del francés ‘béton brut’, que significa hormigón crudo. Aunque en muchas de las obras este material fue el más utilizado, en el mundo existen ejemplos de Brutalismo en los que el vidrio, la madera y el acero se dejaron a la vista, permitiendo interpretar cómo se sostiene la estructura y de qué material está hecha.

 

En Quito se pueden encontrar ejemplos de brutalismo en la avenida Patria, como el edificio del Banco Cofiec o el de la Corporación Financiera Nacional (CFN), con estructuras de hormigón expuesto. El Templo de la Patria, visible desde toda la ciudad, es una estructura monumental edificada en las faldas del Pichincha que, según Barragán –su arquitecto–, es un homenaje a la nacionalidad ecuatoriana. Hacia el norte, el Templo de la Dolorosa, junto al Colegio San Gabriel, que también se enmarca dentro de la tendencia del Brutalismo. “La composición volumétrica de la iglesia es el contrapunto inspirado en los picos de la montaña, que le sirven de fondo”, dice Milton. Así se cumple una de las características del brutalismo: adaptarse al paisaje, no luchar contra él.

 

El edificio del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (Ciespal) es la obra arquitectónica brutalista más conocida de Ecuador, planificada por los arquitectos Milton Barragán y Ovidio Wappenstein. Para su diseño, lo más importante fue solucionar los espacios que requería el programa: un auditorio para más de 400 personas sin columnas o vigas que interfieran con las visuales del público, así como un conjunto de oficinas, aulas, archivos, bibliotecas y salones. El primer reto de la edificación fue la cimentación con pilotes en un terreno pantanoso. Barragán cuenta que “el diseño de la estructura fue un reto difícil por la mala calidad del suelo, por donde pasaban corrientes de aguas subterráneas.

 

Los pilotes de la cimentación se introdujeron hasta encontrar suelo firme, en el fondo de la quebrada”. Además, se colocaron depósitos subterráneos para recolectar el agua y, mediante bombas, expulsarla y evitar filtraciones y daños en el edificio.
El auditorio, que ocupa casi todo el terreno, obligó a construir el área administrativa en un nivel superior. Por esa razón, el edificio tiene forma de árbol: una torre de hormigón en bruto, que soporta cuatro vigas monumentales, que sostienen los tres pisos altos. “En realidad la estructura podría soportar mayor número de plantas”, asegura Barragán. Ciespal es la única obra ecuatoriana de la época elegida por el Museo de Arte Moderno de Nueva York para su muestra de arquitectura moderna de Latinoamérica inaugurada en abril.

 

Barragán es uno de los pocos exponentes del brutalismo ecuatoriano. Al preguntarle sobre nuevas obras de la tendencia brutalista, responde que “la arquitectura es una técnica y un arte que evoluciona con el tiempo y cambia de acuerdo a las generaciones y los gustos. Existen en Quito malos ejemplos de brutalismo que se identifican por paneles falsos de hormigón en bruto, que solo cumplen una función decorativa, no estructural".
 

No Comments

Post A Comment