Alejandro Pazmiño

 

"Siempre quise un negocio propio, que me dé indepedencia y que me plantee retos profesionales y personales. Lo que nunca pensé es que iba a tener grandes responsabilidades tan rápido y joven", cuenta. Romero y Pazmiño se fundó en el 2001, fruto de una sociedad entre Xavier Romero y Alejandro Pazmiño, quienes son parte del directorio de esta importante empresa. La compañía nació con el objetivo de introducir en el negocio inmobiliario un concepto que combine técnica y ciencia.

 

Emprender en Ecuador es una decisión de muchos riesgos y, en el caso de Alejandro, no fue la excepción. "Arrancar un negocio demanda de mucho trabajo y esfuerzo, por lo que es necesario tener una estrategia clara de lo que se quiere. Los dos primeros años fueron muy complicados, incluso llegamos a evaluar la viabilidad del negocio", recuerda. No obstante, la perseverancia de sus fundadores y la estrategia que impulsaron han hecho que, en la actualidad, la compañía sea una de las más sólidas del sector.

Parte de su éxito fue atender a un grupo de la población que quería invertir en viviendas fuera de la ciudad. La mayoría de sus conjuntos habitacionales se encuentran en zonas de expansión urbana como Pomasqui, el valle de Los Chillos y Guangopolo.

Otra de sus prioridades fue entregar estructuras de calidad a costos inferiores frente a la competencia. Esto ha generado la confianza continua de sus clientes.
"Nuestros proyectos llevan un concepto que integra diseño y funcionalidad", asegura Alejandro. Uno que recuerda con cariño es Génova, un conjunto de 201 casas y que involucró un gran esfuerzo.

Alejandro piensa que se vienen un par de años difíciles, pero la empresa se ha preparado para aceptar y superar los desafíos que se presenten. "Romero y Pazmiño está muy bien capitalizada, es una compañía sólida y reúne todas las condiciones para seguir creciendo".

 

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