La técnica en construcciones de estructuras de caña de los indígenas y montuvios dela Costa se rescata en dos proyectos inmobiliarios en Santo Domingo de los Tsáchilas.

 

De los primeros se extrajo su experiencia en el uso del material adecuado para construir una vivienda que resista al paso del tiempo. Mientras que de los montuvios manabitas se tomó la costumbre de montar las casas sobrepuestas a la superficie de tierra o concreto.

 

Hace dos años estas ideas impulsaron la materialización de las marcas Ecuabambú e Innobambú, que se especializan en el tratamiento, cuidado, construcción y montaje de viviendas en caña.

 

Estas marcas buscan consolidar el prototipo de casa, adornos y enseres con el mayor tiempo de vida útil y resistencia ante sismos.

 

La cadena para el procesamiento de este material sigue la tradición antigua de los pueblos autóctonos, dice José Carrera, administrador en Ecuabambú. Por ejemplo, los tsáchilas antiguos preferían la variedad de caña brava para construir sus chozas.

 

Se diferencian de otras porque sus nudos están separados por 15 y 20 centímetros de espacio a lo largo del madero.

 

Los Tsáchilas también se aseguraban que el material sea cortado en tiempo de cuarto menguante porque entonces se creía que se tardaba hasta 50 años en deteriorarse, lo recuerda el tsáchila Agustín Calazacón.

 

El constructor José Carrera asegura que esta destreza se complementa con el uso de químicos externos que libera de hongos al producto. El que se utiliza principalmente es el ácido bórico para endurecer la corteza de la caña y protegerla de impurezas.

 

En Ecuabambú e Innobambú también se trata la variedad de caña macana, que es originaria de Colombia.

 

En el país existen alrededor de 10 000 hectáreas de bambú, según estimaciones de la Corporación de Promoción de Exportaciones e Inversiones. De ese total, hay 5 000 ha de las especies guadúa angustifolia y dendrocalamus asper, que en este momento son aprovechadas en diferentes construcciones en la Costa del Ecuador.

 

Incluso son la principal materia prima para más de 300 000 viviendas de tipo social en el Litoral, según la organización Bambú Ecuador.

 

La caña guadúa tiene fama del tercer bambú más alto del mundo y está entre las 20 mejores especies del planeta.

 

Para el responsable de Innobambú, Efraín Benítez, la técnica montuvia que sirvió para comprender la importancia del montaje de estructuras en territorios expuestos a variaciones climáticas, como la permanente humedad Tsáchila. Los técnicos de esta firma procuran instalarlas sobre los terrenos para que sus bases no queden hincadas a la tierra. También se las coloca sobre losas de hormigón. Es una técnica que funciona para las casas de 9 x 10 m2.

 

El uso de la caña en la construcción ecuatoriana tomó fuerza desde la aprobación de la Norma Ecuatoriana de Construcción en Guadúa, el 18 de agosto del 2016. La normativa surgió tras el terremoto del 16 de abril de ese año, evento que abrió un debate sobre la calidad y la técnica constructiva en Manabí y Esmeraldas, las dos provincias más afectadas.

 

La reconstrucción que continúa en esas dos zonas permitió incorporar a la caña como elemento base para levantar una parte de las nuevas viviendas para las familias afectadas por el movimiento telúrico. El producto que se trata en Santo Domingo de los Tsáchilas ha servido para levantar las viviendas de interés social.

 

El proyecto de vivienda la Chorrera 2, en el cantón Pedernales, es un ejemplo del rescate de la técnica ancestral en caña nativa.

 

Fuente: El Comercio

 

 








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