Ing. Milton Mullo, propietario de la empresa Prodecor Mosaicos / Fotos: Francisco Jarrín

 

Volviendo al pasado ¿Cómo fueron sus inicios en este negocio?

Hace unos 20 años emprendimos un negocio familiar de serigrafía en cerámica y porcelanato. Hacíamos cenefas, listelos, entre otros productos para adornar todo tipo de ambientes como cocinas, baños y patios. A raíz de la invasión de productos chinos – baratos y de mala calidad - me vi obligado a cerrar mi negocio y buscar otras oportunidades. Lo mismo le ocurrió a muchas personas que se dedicaban a lo mismo: a un negocio netamente artesanal y cien por ciento nacional, en el que se explotaba mucho la habilidad del obrero ecuatoriano.

 

¿Por qué se decidió por la línea de los mosaicos?

Yo soy un aficionado de las ferias internacionales que organizan países como China, Brasil, Italia, España y Argentina. Me gusta visitarlas para ver qué se puede implementar en Ecuador y cómo se puede aprovechar la mano de obra hábil del artesano ecuatoriano. En el 2006, después de haber visitado algunas ferias internacionales, me di cuenta de la relevancia que estaban cobrando las mallas de mosaicos para vestir los ambientes en todo tipo de construcciones. Poco a poco me fui involucrando en los procesos de producción pero me sorprendí al ver que en el Ecuador, a pesar de ser una obra pictórica milenaria, no se lo conocía.

 

 

Habla con mucha pasión de la habilidad del artesano ecuatoriano…

Yo soy ingeniero industrial y economista de profesión, pero más que eso soy un maestro de taller, graduado en el Instituto de Artesano de Ecuador y ese es mi mayor orgullo. En el país existe mucha gente con un potencial de habilidad manual realmente impresionante y por ello quería idear un tipo de producto que me permitiera explotar y potenciar las habilidades de la mano de obra local. Yo quería diseñar, crear, innovar, mezclar nuevos colores, materiales y texturas. En fin, ofrecer una alternativa adicional en decoración. De allí la idea de crear Prodecor Mosaicos, mi más grande pasión.

 

 

En este tipo de negocios, el servicio al cliente representa un pilar fundamental…

El cliente entra al punto de venta a pedir ayuda y asesoramiento. Lo primero es satisfacer sus necesidades y ayudarlo a conseguir lo que necesita. Una vez que se cambia la filosofía de “solo vender”, la utilidad viene casi por default. Esta filosofía de calidad en la atención al cliente ha sido un pilar fundamental en nuestro negocio.

 

¿Cómo recuerda sus inicios en el proceso de fabricación del mosaico?

Al principio comenzamos trabajando con máquinas pequeñas, muchas de ellas incluso manuales y así nos mantuvimos por un tiempo: comercializando esta primera producción en nuestros propios puntos de venta. Recuerdo que empezamos sacando mosaicos novedosos y poco a poco las empresas grandes nos fueron contratando por la facilidad que les representaba tener una fábrica local que haga piezas más personalizadas, pues todo lo importaban de China. Luego, y aprovechándonos de la recesión que tuvo la economía española, compramos una planta más grande pues en ese entonces se vendían las fábricas a bajo costo y pudimos adquirir una planta completa y la montamos con obreros nacionales.

 

¿Cómo acogió el mercado este producto?

Nos costó como seis años introducir los mosaicos en el mercado nacional. Recuerdo que en una de las primeras ferias de construcción en la cual participamos, teníamos el producto exhibido en nuestro stand. Los ingenieros, arquitectos e incluso los diseñadores que se acercaban, no sabían para que servía o cómo se debía colocar el producto. Ahí nos dimos cuenta que no siempre la exhibición del producto es lo que llama la atención del cliente, sino las fotografías del mismo, que muestran su verdadera versatilidad y sus múltiples aplicaciones en distintos espacios.

 

 

Con 12 años en el mercado nacional, Prodecor Mosaicos fabrica 28,000 piezas mensuales. 

 

¿Cómo se adapta Prodecor a las tendencias internacionales?

En Prodecor sabemos que debemos estar a la vanguardia con las tendencias mundiales. Si bien el Ecuador no dispone de los insumos que existen en Italia o España, en nuestra empresa nos alienamos y trabajamos con lo que tenemos y podemos conseguir aquí y ventajosamente, hemos tenido muy buena aceptación dentro del mercado.

 

¿A qué otros factores se debe la acogida de sus productos?

A la calidad del producto que ofrecemos. Si un mosaico tiene un despostillado en alguna de nuestras mallas, esa malla ya no sirve y automáticamente la cambiamos. Lastimosamente, no somos una empresa grande, somos artesanos y nos toca competir con capitales inmensos que ofrecen sus productos a precios muy baratos pues ellos producen sus mallas con el desperdicio que sobra de las grandes fábricas de azulejos. Si bien nuestro producto no es barato, es de gran calidad.

 

Y esto se traduce en mayores ventas...

Definitivamente. Una cosa es trabajar con producto de primera calidad, y otra con desecho. Actualmente Prodecor Mosaico está presente en las obras más prestigiosas del medio. Nuestros múltiples diseños, la amplia variedad de combinaciones que proporcionamos y la innovación en cuanto a materiales como vidrio, porcelanato, mármol, piedra y cerámica, le aportan valor agregado al producto final y nos permiten generar diseños a la medida de los requerimientos del cliente. Principalmente, quienes verdaderamente se han dado cuenta de  la calidad de nuestro producto son las grandes cadenas como Ferrisariato, Kiwy, Graiman, Edesa, FV que también nos prefieren.

 

¿Cuáles son la sobras más emblemáticas de su empresa?

Hace un par de años entregamos muchos producto a Makiber, una empresa española que valoró desde el inició la bondad de nuestros productos. En el Hospital San Francisco, ubicado en Carcelén, producimos mosaicos para 40.000 barrederas, para un sin número de gradas, entre otros elementos. Es un hospital completamente hecho de mosaico, los arquitectos querían cambiar la sensación de los pacientes era la de entrar a un hotel, no a un hospital. Ventajosamente, nos hemos beneficiado de las confianza de este tipo de empresas de renombre internacional.

 Fuente: Mundo Ferretero

 








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