La demanda de nuevos elementos estructurales, la innovación en sus formas en edificaciones, su resistencia ante agentes nocivos, entre otros, han sido motivo de nuevos retos arquitectónicos e ingenieriles, los cuales han hecho que mediante la investigación cimentada en la química de los materiales, se creen ingredientes ajenos al cemento, agua y agregados para incluirlos dentro de una mezcla y cambiar las propiedades de la misma en beneficio de su desempeño (aditivo).


Para la concepción de un aditivo es necesario el conocimiento de un ingeniero químico, así como de un ingeniero de materiales quienes trabajan en conjunto para crear un aditivo adaptado a una mezcla de hormigón que alcance resistencia, durabilidad y sea de mejor alcance económico.


El conocimiento científico se encarga de puntualizar la mezcla exacta de ingredientes para fabricar el aditivo, sin dejar de lado la compatibilidad que éste debe tener con los componentes que reaccionarán con la pasta de cemento, generando propiedades especiales en la mezcla de hormigón; mientras que la ingeniería de materiales, se enfocará en definir las proporciones óptimas de cada material para conformar la mezcla de hormigón, en la cual se adicionará el aditivo.

 

Tipos de aditivos para el hormigón.

 

 

Mezcla de hormigón con adición del aditivo.

 

Efecto del aditivo en las propiedades del hormigón.

 

Ejemplo del funcionamiento de un aditivo autonivelante.

 

 

 Este trabajo en equipo es un complemento muy eficaz cuando un aditivo intenta adaptarse a los materiales específicos de una mezcla, ya que en general, en el mercado se encuentran productos que cumplen funciones determinadas en hormigón, como por ejemplo, los retardos de fraguado, aceleración del fraguado, inclusión voluntaria de aire, plasticidad de la mezcla, entre los más comunes; mientras que entre los productos más actuales, se encuentran los modificadores de viscosidad, los reductores de agua de medio y alto rango, los inhibidores de la reactividad álcali – agregado, entre otros, que son de conocimiento de todos quienes de una u otra manera, están  ligados al mundo de la construcción.

 


Es importante señalar que para este proceso, y para muchos en el control de calidad del hormigón, se debe trabajar con normas que especifiquen las técnicas correctas para la determinación del cumplimiento del producto. Las normas donde se puede encontrar las especificaciones de estos productos químicos son ASTM C494, ASTM C1017, entre las más conocidas.


El uso de aditivos, aunque parezca muy elemental, necesita del asesoramiento de un especialista en la materia, de lo contrario, existe la tendencia de mal interpretar el potencial que puede tener cada producto. En ciertas ocasiones, el no colocar el aditivo en las proporciones necesarias, suele generar retardos de fraguado perjudiciales para el correcto desarrollo de la resistencia del hormigón, o inclusiones involuntarias de aire.


El no respetar el orden de colocación del aditivo, es otro de los problemas que se encuentran con frecuencia al momento de establecer un diseño, sobre todo en hormigón preparado in situ donde se ha encontrado el peor de los casos: añadir el aditivo mezclado con agua para hidratar los agregados, donde el producto pasa a ser absorbido por el material pétreo y no a ser mezclado con la pasta de cemento para modificar sus propiedades.

 

Así, el aditivo es un complemento muy necesario en la fabricación del hormigón, pues actualmente las grandes obras exigen especificaciones complejas, donde se hace necesario establecer diseños de mezclas de hormigón en base a dichas demandas. Asimismo, el uso de aditivos facilita en gran forma la correcta aplicación del hormigón en trabajos como revestimiento de taludes, hormigonados en clima frío, exposiciones del hormigón a sulfatos, hormigonados en sitios confinados o sin acceso, donde es considerable el uso de aditivos auto nivelantes.

 

 

 Articula publicado originalmente  por: INECYC








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