Con una inversión de USD 100 millones, la más alta que un grupo empresarial ha hecho en Manabí. Se abrieron las puertas del primer centro comercial de lujo de Manta. Su diseño, construcción y acabados reflejan la modernidad hacia la que se encamina la ciudad.

 

Manta, una de las puertas más importante del Pacífico, fue seleccionada para dar vida a Mall del Pacífico, el nuevo centro comercial de la ciudad manabita. El mar fue fuente de inspiración en su diseño, para lo cual se tomaron elementos del entorno tropical de la urbe. Basta caminar pocos metros desde playa El Murciélago para encontrar esta edificación perfectamente mimetizada con el paisaje costero. 

 

Si bien no es la capital de la provincia es una de las ciudades más activas en el país por poseer un puerto pesquero. Su progreso económico se muestra en un crecimiento comercial acelerado en los últimos 10 años: actualmente existen 9.271 locales comerciales, según cifras del INEC. Con este antecedente, el municipio incluyó una planificación urbana en el desarrollo de la urbe. Hoy, la ciudad acoge proyectos de gran magnitud como la refinería del Pacífico, el puerto internacional de transferencia de carga, el aeropuerto internacional, entre otros. 

 

Origen de la obra 

 

Años antes, el Complejo Deportivo Tohallí -construido para los juegos nacionales de 1986- era la estructura implantada en esta área privilegiada de Manta, pero lamentablemente se encontraba en un estadio muy deteriorado. De forma parapela, DK Management Services vio en este terreno un potencial para levantar un centro comercial moderno de características similares al Quicentro Shopping o el San Marino Shopping. Esto los llevó a negociar la adquisición de la propiedad ubicada -exactamente- en la avenida Malecón Jaime Chávez Guitérrez, entre la calle 20 y avenida Circunvalación, al frente del Hotel Oro Verde y a dos kilómetros del aeropuerto Eloy Alfaro. 

 

Durante tres años, desde el 2010, trabajaron arduamente para cumplir con todos los controles de legalidad necesarios que exigía la ley. "Este largo andar ha dado sus frutos, hemos esperado con paciencia porque entendemos que las grandes obras requieren de esta cualidad y mucha decisión", asegura Adriel Deller, ejecutivo de Nuevos Desarrollos de Ekron Construcciones.

 

El paso inicial fue reemplazar al complejo deportivo por uno de características nuevas: un coliseo cubierto para 4.500 personas, piscina olímpica con tribuna cubierta, dos canchas de uso múltiple, de fútbol, vóley, entre otras áreas de primer nivel y libre acceso para todas la población manabita.

 

Sistema constructivo  

 

Una vez listo, se inició la construcción del Mall, obra que tomó dos años en ejecutarse, Jaime Viteri, jefe del proyecto, explica que aproximadamente el 80% de la estructura (cimientos, columnas, lozas) se hizo con un hormigón armado, y el 20% se complementó con acero estructural. Según el técnico, se optó por este sistema tradicional debido a sus múltiples beneficios: duran a largo plazo y el mantenimiento se reduce a diferencia de otros métodos. "Si se cumple a cabalidad el proceso de edificación -sin saltarse pasos y ajustarse a los cálculos de ingeniería estructural- la obra cumplirá los estándares de resistencia y se comportará correctamente frente a cualquier suceso". explica. 

 

Tanto es así que, durante el terremoto del 16 de abril del 2016, la edificación no sufrió ningún daño o fisura. Para ese entonces ya había finalizado la estructura y se levantaba la mampostería. No obstante, decidieron tomar más precauciones. 

 

Con este antecedente, constructora Ekron aplicó un sistema de construcción basado en una norma canadiense, que también utilizaron en el aeropuerto de Quito. Se trató de arriostrar cada cierta distancia en horizontal y vertical la mampostería. La técnica se basó en crear vigas de soporte y pequeñas columnatas que resistan todas las partes no estructurales y sostener las paredes en caso de un sismo. 

 

Una de las facilidades constructivas se dio gracias a la calidad del terreno y su alta resistencia. No obstante, también resultó un desafío: "el suelo era altamente rocoso, lo que nos dificultó la excavación (tomó más de dos meses) y el costo se duplicó", dice Viteri. Esta situación los obligó  aplicar cimentación aislada en vez de corrida, comúnmente utilizada en la costa. 

 

Desde febrero del 2015 , mes que inició la construcción, DK Management generó 500 fuentes de empleo permanentes y locales. De forma paralela, constrataron más de 50 proveedores de materiales y acabados en construcción, la gran mayoría de origen nacional.

 

 

Distribución de espacios  

 

En una superficie de 33.140 m² y una área de construcción de 115.000 m² se edificó el complejo comercial, con todas las comodidades para que los visitantes regresen, explica Grace Díaz, gerente comerial de DK Management.

 

En base a este concepto, el diseño priorizó espacios grandes, luminosos y altos. Se asignó dos pisos de estacionamientos al nivel de la calle, el primero está provisto de 750 parqueaderos, oficinas administrativas y bodegas; mientras que el segundo se encuentra en la Plaza Boulevard -frente al mar- con 750 estacionamientos adicionales. Los pisos uno y dos son meramente comerciales (171 locales), cada uno de 22,000 m² aproximadamente. Las seis salas de cine se sitúan en el piso tres, junto a un centro médico (área de 1.200 m²). Desde el tercer piso hacia arriba se levanta un hotel de seis plantas (126 habitaciones), que contará con un restaurante y piscina. Se prevé finalizar el complejo hotelero para finales del 2017.

Espacios verdes se visualizan tanto en el interior como en el exterior. En la planta baja se muestran hileras de jardines con árboles grandes forrados de vegetación y en el patio de comidas se encuentra una terrza con plantas nativas colgantes, que recrean un ambiente natural y acogedor.

Diseño y acabados de construcción 

 

Fresco y tropical. Ese es el estilo que Mall del Pacífico quería proyectar, explica Adriel Deller. Para eso, sus arquitectos trataron de tomar algunos detalles constructivos de regiones calientes, como pérgolas y balcones. Inicialmente, la idea era hacerlo bajo un diseño tradicional; sin embargo, se dieron cuenta que Manta necesitaba un espacio "ultramoderno" explica Luis Aguirre, encargado de la parte arquitectónica. ¿Cómo? Lograron por medio de una caja de vidrio, que cubre el patio de comidas, y ofrece una vista hacia la Av. Malecón y la playa. La funcionalidad fue otro factor esencial en el diseño, lo cual se refleja en circuitos que permiten al usuario ubicarse y movilizarse fácilmente. A nivel de acabados de construcción, se priorizaron los nacionales como porcelanatos, baños y madera.

 

La iluminación, aspecto importante e una edificación de estas características, está dada por la parte lateral -no superior- para evitar que el calor se acumule. Además, se integraron equipos de aire condicionado óptimos para la circulación de aire. Igualmente, el vidrio de la fachada incorpora tecnologías que evita que se absorba el calor. 

 
 







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