El estadio luce prácticamente como nuevo. Una ampliación y reconstrucción, sin precedentes, se realizó en este espacio deportivo, situado en la manzana entre la avenida Quito, calles José Gómez, San Martín y Pío Montúfar, en el centro de Guayaquil.

 

 

Espacios grandes, modernos, bien iluminados, seguros y con alta tecnología son algunas de las características de la obra más importante de la historia de Emelec. Los trabajos iniciaron en el segundo semestre del 2015 y duraron aproximadamente un año y medio desde entonces. 

 

El miércoles 8 de febrero fue el acto inaugural del Estadio Banco del Pacífico -Capwell-, del Club Sport Emelec. El acto de reinauguración se desarrolló en el marco del partido entre el equipo local y el New York City de Estados Unidos.

 

 

La empresa a cargo de la obra fue Construdipro, liderada por el arquitecto Luis Valero, firma que tiene más de 25 años de experiencia en el mercado y garantizó el respaldo técnico del proyecto.

 

Otras empresas también participaron en este icónico proyecto. Una de ellas fue Diraptor, encargada de grúas y maquinaria pesada; así como estructuras Klaere, compañía que construyó las cuatro torres esquineras del estadio y que albergan 25 suites especiales tipo europeas.

 

El estadio Banco del Pacífico -Capwell- presenta características técnicas muy innovadoras que lo hacen único en el Ecuador. MUNDO CONSTRUCTOR recorrió el proyecto para mostrarle las ventajas arquitectónicas y técnicas que posee, y que -de seguro- harán que cualquier equipo de fútbol quiera enfrentarse al “bombillo” en su renovado escenario.

 

Intervenciones previas

 

 

El estadio, inaugurado en 1945, ya ha pasado por algunas remodelaciones: la primera fue en mayo de 1991, una segunda que concluyó en 1999 y cuando se construyó una nueva bandeja para 4.500 espectadores divididas en suites, palcos y preferencias; y la última concluyó a principios de este mes.

 

Luis Valero, director del proyecto de reconstrucción y presidente de la constructora e inmobiliaria a cargo rememora que “en 1945, cuando se inauguró el estadio, se convirtió en uno de los primeros en edificarse con hormigón en toda América Latina”.

 

En la segunda remodelación, en 1999, se implementaron suites y se mejoraron las instalaciones del complejo deportivo. Luego se hicieron varias ampliaciones, hasta que después de 17 años, Emelec decidió levantar un estadio con más suites; excelente sonido, iluminación, visión desde las tribunas y un campo de juego con buena calidad de césped. “Es un estadio más amigable y familiar”, añade el constructor. 

 

 

Financiamiento


La inversión total de la obra fue de USD 28 millones. El financiamiento debía hacerse bajo el flujo de caja de Emelec, el cual dependía -en gran medida- de la venta de suites en el edificio San Martín.

 

 

Durante el transcurso de la obra se aumentaron dos pisos de suites y cabinas de prensa para hacer más rentable el negocio inmobiliario, lo que contribuyó a pagar el 60% del proyecto.

 

 

Banco del Pacífico también tuvo una participación importante como el ente crediticio que financió parcialmente el proyecto desde el inicio.

 

Generación de empleo

 

 

El 30% del valor del proyecto ha sido equivalente al costo de mano de obra directa -alrededor de USD 9 millones- en dos años. La inversión en empleo indirecto se calcula en aproximadamente USD 12 millones.

 

Durante el pico máximo de trabajo hubo 600 trabajadores, mientras que en el tramo final fueron 150.

 

El dinero transferido en empleo ha servido para dinamizar la economía local, ya que han sido egresos que “circulan” por varios sectores económicos, según el arquitecto Valero.

 

Seguridad y diseño de alta gama: Estadio 100% antisísmico


Debido a los recientes movimientos telúricos, el estadio fue construido bajo técnicas 100% antisísmicas, que garantizan seguridad.

 

 

“Está construido acorde a las normas del Instituto Ecuatoriano de Normalización (INEN), las cuales fueron modificadas hace tres años”, señala Valero. Toda la estructura es de hormigón armado y su recubrimiento de aluminio para hacerlo más liviano. Se cambió totalmente la cubierta, que ahora es galvanizada en unos sectores y prepintada en otros. 

 

Las nuevas torres esquineras fueron construidas con elementos metálicos. Al ser más esbeltas y estructuralmente funcionales, ocupan menor área de construcción.

 

Seguridad

 

Se han desmontado todas las rejas perimetrales para que la visión sea superior a la anterior y cumplir con las normas impuestas por la FIFA, que aspiran a prevenir accidentes. Para eso, el acceso al campo será abierto y directo, en caso de un sismo o un suceso de peligro. 

 

Alta tecnología en el sistema de riego de la cancha

 

La cancha de fútbol de Emelec se distingue por tener irrigación empotrada, es decir, los aspersores salen automáticamente arriba del campo cuando se riega. El capuchón -dispositivo por donde sale el agua- tiene césped, para que los jugadores no tengan lesiones; se los coloca antes de entrenar y después de jugar. 

 

En el mismo sistema de riego se agregan vitaminas para el césped, que son dispersadas junto con el agua, gracias a un reloj automatizado.

 

Nuevo edificio San Martín

 

La nueva edificación posee camerinos con aire acondicionado para que los jugadores mantengan su temperatura y no se deshidraten durante el medio tiempo, además de todas las comodidades necesarias. Entre sus principales características es que son perfectamente iluminados y cuentan con césped artificial para evitar desgarres musculares o caídas en los baños. 

 

 

 

La construcción del edificio San Martín incluyó la tribuna alta y la baja, nuevas suites, cabinas de prensa, ascensores que permiten que el estadio esté comunicado radialmente; es decir, que se pueda cruzar de uno a otro edificio sin salir del mismo, lo que facilita la circulación del público.

 

 

Esto mejora la seguridad y comodidad en el traslado de los hinchas y público en general del estadio, ya que no es necesario pasar nuevamente por filtros de seguridad en las puertas de ingreso.
 

 
 
 







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